Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

DÉFICIT DE ATENCIÓN. HIPERACTIVIDAD

Es uno de los trastornos “de moda” y de hecho se está sobrediagnosticando. Muchas veces llegan a consulta niños con este diagnóstico que tan sólo son “inquietos”.

Es necesaria una correcta evaluación para detectar esta patología o para descartarla. La evaluación la hace el psicólogo, y se basa en la información obtenida a través de los padres y los profesores del niño, así como en la observación y en los test realizados por el niño.

Una vez diagnosticada la enfermedad, se propone un tratamiento global del niño. El psicólogo dará pautas conductuales al niño, a la familia y al profesor; y trabajará aspectos importantes como la motivación o la atención.

Muchas veces, es necesario también hacer un abordaje farmacológico. Estos niños responden muy bien a los tratamientos con fármacos. Este tipo de tratamientos los hace el psiquiatra.

El niño hiperactivo es un niño que no para quieto, que generalmente le cuesta mucho prestar atención, y es muy impulsivo. Algunos niños son más hiperactivos, y otros son más inatentos. Las chicas suelen tener más déficit de atención, y los chicos más hiperactividad.

Asociadas a estas alteraciones se encuentran la desinhibición social, la falta de precaución en situaciones peligrosas y el quebrantamiento de forma impulsiva de las normas sociales. Además, puede conllevar complicaciones como retraso en la escolarización y mal rendimiento.

Aunque el trastorno se puede diagnosticar a cualquier edad, deben existir muestras de las alteraciones previas a los 7 años de edad.

Para evitar complicaciones a largo plazo, cuanto antes se trate al niño mejor. Como ya hemos dicho, en el tratamiento deben implicarse todas las personas que son importantes en la vida del niño. Unas rutinas regulares y organizadas y unas reglas claras, producen conductas más estables y controladas, y estas rutinas deben facilitarlas las personas que conviven con el niño. Por ello, algunas de las sesiones se dedicarán a ayudar a la familia a comprender al niño y a apoyarle.

Muchas veces llegan a consulta niños con este diagnóstico que tan sólo son “inquietos”.